Cervantes,

CAPITULO XI- De lo que sucedió a Don Quijote con unos cabreros

3/24/2014 11:37:00 a. m. Maria Esther Borrero Calderita 0 Comments



     Esta semana vemos a Don Quijote sentado a comer con unos cabreros, y él para darle las gracias le alaba dándole gracias dando un discurso para ellos, los cabreros a su vez le dicen a un muchacho que vino que le cantara algo, y esta es la canción: 

ANTONIO

-Yo sé, Olalla, que me adoras,
puesto que no me lo has dicho
ni aun con los ojos siquiera, 
mudas lenguas de amoríos.
   Porque se que eres sabida,
en que me quieres me afirmo;
que nunca fue desdichado
amor que fue conocido.
   Bien es verdad que tal vez,
Olalla, me has dado indicio
que tienes de bronce el alma
y el blanco pecho de risco.
   Más allá, entre tus reproches
y honestísimos desvíos,
tal vez la esperanza muestra
la orilla de su vestido.
   Abalánzase al señuelo
mi fe, que nunca ha podido,
ni menguar por no llamado,
ni crecer por escogido.
     Si el amor es cortesía,
de la que tienes colijo
que el fin de mis esperanzas
ha de ser cual imagino.
Y si son servicios parte
de hacer un pecho benigno,
algunos de los que he hecho
fortalecen mi partido.
Porque si has mirado en ello,
más de una vez habrás visto
que me he vestido en los lunes
lo que me honraba el domingo.
     Como el amor y la gala 
andan un mesmo camino
en todo tiempo a tus ojos
quise mostrarme podido.
   Dejo el bailar por tu causa,
ni las músicas te pinto
que has escuchado a deshoras
y al canto del gallo primo.
No cuento las alabanzas
que de tu belleza he dicho;
que, aunque verdaderas, hacen
ser yo de algunas malquisto.
Teresa del Berrocal,
yo alabándote, me dijo:
<<Tal piensa que adora a un ángel,
y viene adorar a un jimio.
Merced a los muchos dijes
y a los cabellos postizos,
y a hipócritas hermosuras,
que engañan al Amor mismo.>>
Desmentíla, y enojóse;
volvió por ella su primo:
desafióme, y ya sabes
lo que yo hice y él hizo.
No te quiero yo a montón,
ni te pretendo y te sirvo
por lo de barraganía;
que más bueno es mi designio.
Coyundas tiene la Iglesia
que son lazadas de sirgo;
por tú el cuello en la gamella;
verás como pongo el mío.
Donde no, desde aquí juro
por el santo más bendito
de no salir destas sierras
sino para capuchino.


     La verdad que esta semana aunque ha sido un capítulo ha sido un poco aburrido y soso en aventuras , así que no tengo más que comentar , nos vemos la semana que viene con otro capítulo del Quijote.
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