Haidelis Montero Paulino,

Relatos de Sabado: "La Liberación" de Haidelis Montero Paulino

4/11/2015 09:00:00 a. m. Maria Esther Borrero Calderita 0 Comments


     Hoy en Relatos de Sábado os voy a poner 2 fragmentos de los primeros capítulos del libro que os presente ayer, espero que os guste:


La liberación es el tercer libro de la serie luz y oscuridad.
Para este libro ya hemos conocido a los personajes principales, Ashlian y Jade, y aprendido sobre sus sentimientos.
Este es el libro de los problemas. En las dos entregas anteriores las cosas se han desarrollado de manera relativamente fácil, pero en esta tendrán que enfrentarse a verdaderos retos.
Los personajes principales siguen dejando en evidencia lo diferentes que son el uno del otro, y el como aun queriendo básicamente lo mismo sus métodos para conseguirlo son totalmente opuestos, interfiriendo así con los del otro.
En este libro podemos entender del todo a Ashlian y vemos facetas de él totalmente distintas.


Fragmento 1er cap.:


— Jade —le llamó Luna en voz baja.
Solo entonces recordó que allí no estaban únicamente ella y Ashlian. Solo unos pasos de distancia podía ver las espaldas de Niel y Donan, quienes habían tomado una postura claramente defensiva. A su derecha Luna le sujetaba suavemente un brazo, mientras que a su izquierda Sol le susurraba algo mientras palmeaba su hombro.
Ven conmigo —dijo Shona a su espalda, y ella se preguntó en qué momento había llegado hasta allí.
—Cálmate, tranquila —Por fin entendió lo que Sol le repetía una y otra vez, y fue en ese momento que notó que estaba temblando.
—Ve con Shona —le instó Luna, pero ella ni siquiera podía articular una negativa.
Trataba de descifrar que era aquello que leía en la mirada de Ashlian, era algo entre reproche y dolor, parecía decirle algo. Sintió una opresión en su pecho al entenderlo, su mirada decía traición, él parecía acusarla de traicionarle y aquello solo podía significar una cosa, que tal como su intuición le decía, aquello que estaba pasando era su culpa y ella acababa de poner al hombre que amaba al borde de la muerte.
Una vez más su conversación con Eliam se repitió en su cabeza.
Respirar se estaba haciendo más difícil con cada segundo que pasaba. Trató de dar un paso al frente, quería acercarse a él, pero todo lo que consiguió fue tambalearse un poco. La mirada de Ashlian entonces se tiñó de enojo y se apartó de ella con brusquedad.
Al instante Niel, Donan y las gemelas formaron un cordón de protección ante ella y asumieron posiciones sugerentes de enfrentamiento, mientras que Shona tiraba de ella en dirección a la casa.
Sus piernas ya no fueron capaces de sostenerla más y se dejó caer en el piso. Acababa de entender que ni siquiera quienes debían confiar en él estaban dispuestos a darle el beneficio de la duda. 
Se llevó una mano al pecho y frotó, en busca de liberar la presión que en este sentía, pero lo único que hacía era empeorar.
¿Estás bien, Jade? —preguntó Shona con preocupación.
Ella ni siquiera pudo mirarle. Trató de centrar su atención en recuperar el control sobre su respiración, pero fue inútil. Sabía lo que le estaba ocurriendo, lo había padecido cada vez que había tratado de subir a un auto en los meses posteriores a la muerte de su madre.
Empezó a marearse, trató de enfocar la mirada en él, pero este se había convertido en una masa borrosa ante ella, solo pudo descifrar que una vez más él la miraba.
Sintió que su cuerpo perdía fuerzas así que se dejó caer en el frío césped sin despegar la mirada de la enorme mancha negra frente a ella. Pudo ver borrones de otras masas que se acercaban a ella, y en la distancia los escuchó llamar su nombre, pero no tenía fuerzas para hablar, estaba muy concentrada en tratar de deshacerse de aquella sensación de que definitivamente moriría en los próximos segundos.
Aunque sabía que aquello no pasaría mientras siguiese teniéndolo frente a ella como un recordatorio de lo que de alguna manera había ocasionado y que solo traería consigo... Ni siquiera podía concluir la idea, una vez más era imposible respirar.

Fragmento 2do cap.:


Percibió a Shona al acercarse a la cabaña, dejó escapar un suspiro de cansancio, hubiese preferido que uno de sus hermanos hubiese asumido la tarea de llevarle algunas cosas que había pedido, y por supuesto, comida para surtirse, después de todo no pretendía morir de hambre mientras estuviese allí, y aunque se suponía que debería sentirse agradecido de que ella hubiese tenido el valor de ir hasta allí, lo cierto era que lo ultimo que necesitaba tras la noche que había tenido era que ella hiciese algo para fastidiarle la mañana, y una parte de él sospechaba que lo haría.
Ni siquiera podía decir que había tenido una noche horrible porque no le hacía justicia.
La puerta de la cabaña se abrió y Shona entró cargada de bolsas.
Se levantó del sofá en el pequeño salón y fue hacia ella.
—Pensé que después de tanto tiempo entre los humanos habías aprendido modales suficientes como para tocar antes de entrar —le dijo mientras le quitaba las bolsas de las manos.
—Solo corría el riesgo de que no abrieras la puerta —dijo encogiéndose de hombros—. Además, si no quieres que nadie entre sin tu permiso prueba a echar el cerrojo primero.
Ashlian caminó hasta la pequeña cocina y colocó las bolsas sobre la meseta.
—Traje comida suficiente para una semana —La escuchó explicarle—. Voy a asumir que antes de pasado ese tiempo estarás de regreso en la casa.
Él guardó silencio.




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